Una lectura antropológica
Ettore Roesler Franz, Piazza delle Azimelle in Ghetto
A las obras de Roesler Franz se les atribuye un indudable valor documental, no sólo por lo que se refiere a las reestructuraciones urbanísticas iniciadas en 1870, sino porque en ellas el autor describió con sensibilidad antropológica las múltiples actividades de la vida cotidiana de una Roma que aún tenía dimensiones de pueblo. En las acuarelas de la serie “Roma Desaparecida” encontramos representados con todo lujo de detalles los saberes y las habilidades populares que durante mucho tiempo fueron instrumentos eficaces del devenir diario. En la I Sala, dedicada al río Tíber, destacan los oficios y las actividades relacionadas con el río que representaba en aquellos años la vía más importante de comunicación por la que llegaban a la ciudad todo tipo de mercancías a bordo de los barcos y barcazas. Los puertos fluviales de Ripetta y de Ripa Grande eran lugares de mucho tráfico. En el de Ripetta se descargaban las mercancías procedentes de Sabina o de Umbría como por ejemplo el aceite, el trigo o el vino. En cambio, el puerto de Ripa Grande estaba abierto a los grandes trayectos por el mar mediterráneo. El pescado, que se distribuía principalmente en el mercado de Portico d’Ottavia, se vendía al por mayor (“cottio”). La venta se celebraba en forma de subasta siguiendo la tradición. Para las contrataciones se usaba una jerga que sólo conocían los “cottiatori” y los compradores: vendedores, taberneros y cocineros de las grandes familias romanas. Por ejemplo, la paìna era el precio total del pescado comprado por un pescadero en una semana, mientras que “ingrandire uno” significaba vender a alguien pescado no fresco. El mercado del pescado se llenaba especialmente durante la vigilia de Navidad porque la tradición obligaba a que la cena fuera a base de pescado y verduras. Además de a los pescadores, el Tíber daba trabajo a los barqueros, molineros (encargados de los molinos anclados a orillas del río, donde se molía el trigo), estibadores, marineros y trabajadores portuarios. Pero, el Tíber también era importante por las actividades de ocio que practicaban allí los romanos en su tiempo libre. A principios de 1883, se constituyó la sociedad de Gimnasia de los Remeros del Tíber, seguida en 1884 por el Club de Remo. Ambas reunían a la élite romana. A pesar de las severas sanciones proclamadas por los edictos pontificios, los jóvenes seguían bañándose desnudos en el río, mientras las orillas sombreadas y con abundante vegetación se convertían en la meca de los amantes.
En la II Sala se exponen los oficios y actividades femeninas (hiladoras, remendadoras, lavanderas y cocineras) y masculinas (herradores, pastores y fabricantes de paraguas); los distintos sistemas de transporte: humano, en su doble tipología (sobre la cabeza y a hombros) o de tracción animal con los distintos tipos de carro. En muchas acuarelas se observa ropa tendida en las ventanas con el sistema tradicional, es decir, sujetando la ropa por las puntas con trocitos de cuerda que colgaban de una cuerda principal. También son numerosos los detalles del mobiliario urbano como las placas de la calle (en aquel entonces la mayoría estaban pintadas en las paredes), los manifiestos electorales (testigos de las importantes transformaciones en la vida política de ese momento), los carteles de los talleres y las fondas, estas últimas señaladas con una rama (normalmente de laurel o hiedra) o con una bandera roja, con una bota o con una rueda de carro. Por último, también se presentan aspectos de la devoción popular como las hornacinas y capillas votivas, llamadas “madonnelle”, a las que se pedía protección de las enfermedades, las desgracias y los peligros. Se hallaban en las fachadas de las casas o en los cruces rodeadas de ex votos anatómicos de plata o de latón, en forma de corazón o de otras partes del cuerpo, o bien ex votos figurativos como las tablillas pintadas en las que se pedía una intervención milagrosa. La luz que ardía ante las “madonnelle” era la única iluminación nocturna de las calles romanas.
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